Tres zonas para el aprendizaje

Para iniciar un cambio o una nueva actividad se ha de saber donde se está y conocer a donde se quiere o puede llegar, aunque si lo que se vive parece un círculo vicioso se ha de identificar esa posible zona de confort mínima, para romperla y poder convertirla en progreso.

Tres zonas para el aprendizajeSe aprende cuando se amplia o mejora la capacidad de acción efectiva, por lo que es necesaria acción, ya que se aprende de forma activa, requiriéndose tanto voluntad como realizaciones, aunque sea algo estrictamente subjetivo y particular de cada persona, que ha de saber desenvolverse en tres zonas diferentes, según su talento y sus retos: zona de confort, zona de expansión y zona de temor.

1- Zona de confort

En esta zona se funciona de forma mecánica, moviéndose automáticamente y sin una clara conciencia, por ello que aquí no haya nada más para aprender, puesto que es donde se maneja el conocimiento adquirido, lo que también da la posibilidad de efectuar actividades de forma más efectiva y tranquila, aunque lo malo sería quedarse en esa situación sin probar nuevos campos de acción.

Este mundo que vivimos está en constantes cambios. Por ello que, ese hacer rutinario, efectivo y de realizaciones de forma no consciente, que aporta un cierto dominio sobre lo que se está haciendo, se ha de ir adecuando e incluso mejorando para adaptarlo a las nuevas situaciones, fijándose retos que requieran un mayor uso del talento, y para ello es necesario aprender.

En esta zona, en la que cada persona tiene su nivel determinado por su autonomía y el auto-conocimiento de sus propias capacidades, aspiraciones y límites, resulta adecuado el coaching, como facilitación a la toma de consciencia en que se está, para desde ahí poner rumbo a lo que se desea.

2- Zona de expansión

En esta zona es donde primordialmente se produce el aprendizaje, y para conseguirlo es necesario el esfuerzo personal, para con ello expandir la capacidad de acción y voluntad.

Para poder aprender se necesita salir de la zona de confort y por tanto se requiere tomar consciencia y reconocer que no se sabe, momento en el que se necesita querer aprender algo que se desconoce.

A medida que se practica lo que ya se sabe y se van adquiriendo nuevas destrezas, progresivamente se exploran nuevos límites y nuevas maniobras, se irá aprendiendo de los errores y ganando confianza, soltura y seguridad.

El estar en zona de expansión del aprendizaje supone abandonar la zona de confort y entrar con cierto miedo e intranquilidad en algo que no se conoce, aunque con el hacer en el tiempo y la capacidad de acción, ese nuevo aprendizaje situará a la persona, de nuevo, en la zona de confort, aunque se podrá apreciar que los resultados obtenidos, después del aprendizaje, antes de este, estaban fuera de alcance para quien ha aprendido.

Resulta adecuado ser consciente y reconocer que hay cosas que no se saben y por ello tampoco se tiene competencias en ellas, se ha de ser humilde para una actitud así, algo muy conveniente para poder aprender.

En esta zona el coaching acompaña a las personas en el camino a sus deseos, como facilitador para superar posible tropiezos.

3- Zona de temor

En algunos momentos de la vida sentimos temor a decir no se y en situaciones así es imposible aprender, es la zona del temor para el aprendizaje. Quizás, por circunstancias que se nos han dado en nuestras vidas, hemos sido reprendidos, humillados o avergonzados, al declarar que no se sabe, aprendido con ello, a no participar y ocultar la ignorancia.

Esas conductas adquiridas desde la niñez, posiblemente las sigamos teniendo de adultos, las cuales exteriorizamos mediante soberbia, arrogancia o hipocresía, cosas que tal vez, nos conviene usar para refugiarnos ante la falta de aprendizaje. Usamos mecanismos de defensas primigenios y recurrentes que activamos para salvarnos la vida.

Un experto, en la materia que sea, no tiene ningún derecho a ridiculizar a quienes, todavía, tienen sus zonas de aprendizaje mucho más limitadas, puesto que si esa persona ya tiene sus problemas con estar ante retos superiores a su talento, con ello se agrava la situación.

En esta zona las sesiones de coaching son muy útiles para facilitarnos el aprendizaje de la creación de contextos, en los cuales tengamos confianza, respeto y humildad para así poder estar abiertos a aprender y a manifestar, en todo momento, “el no saber” seguido del quiero aprender.

Conviene controlar los riesgos para vivir con una cierta seguridad que permita disfrutar cada día más y mejor, pudiendo progresar al ritmo y al nivel de cada uno, hasta los limites personal, aunque tratando de desplazar estos más allá de lo que en un principio se cree.

En definitiva que nuestra forma de pensar es el resultado de nuestra experiencia, de nuestro conocimiento y de nuestra memoria. Si aprendemos a entender el estilo de aprendizaje de las personas, y entramos en facilitarles la fijación de retos acorde a sus talentos, los procesos de coaching fluirán solos, sin necesidad de esfuerzo.

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