Positivismo ayuda a salir de crisis

Ser positivo para dar solucionesPara una solución más efectiva a los problemas que se nos presentan corresponde tener una actitud adecuada y pensamientos positivos, lo que nos facilita ver más posibilidades de acciones existentes, por más negativa y poco favorable que sea la situación, y nos ayuda a desafiar creencias e ideas limitantes que se puedan tener.

El desarrollo profesional, en parte, es consecuencia de establecerse objetivos claros, motivadores y ajustados al perfil personal y/o competencial de cada persona, a la vez que se es consciente de que se pueden lograr y del beneficio que conlleva conseguirlos, para lo que también se ha de contar con la dedicación, el esfuerzo y la resistencia a la frustración que se ha podido adquirir en las experiencias educativas y vitales, y no simplemente en ejercicios positivistas de cursos de un día.

Normalmente conseguimos con la atención lo que surja del lugar donde nos paramos a prestarla, por ello si nos detenemos en lo negativo obtendremos negatividad y si nos detenemos en lo positivo obtendremos sensaciones positivas, siendo en muchas ocasiones opción nuestra el detenernos en una o en otra posibilidad.

La perseverancia y la tendencia a definir objetivos suelen resultar más efectivas que la mera inteligencia, cuando se trata de conseguir metas, aunque es clave el aprendizaje que se consolida en la acción, así como el tener actitudes positivas.

Aunque en el vivir diario nos encontramos estados condicionados por lo que se hace, por lo que pasa y por el estilo aprendido de vivir y afrontar las situaciones, cada persona con la formación y el control adecuado puede elegir sus emociones y actitudes, pudiendo estar en realizaciones que le conduzcan a sus objetivos.

Reaccionamos ante la interpretación que hacemos de lo que nos pasa y no simplemente ante la realidad de lo que sucede, por tanto la interpretación de lo que nos pasa la podemos cambiar si disponemos de aprendizaje necesario, para lo que es de gran ayuda el coaching. ¿Por qué no tener interpretaciones positivas reales?

Pensar, también es un tipo de conducta, y como cualquier otro comportamiento está condicionado por las cosas que nos pasan, por el contexto en que nos movemos, por las experiencias vividas y por la educación que hemos tenido, aunque somos nosotros los que decidimos si nos dejamos llevar por ese impulso, o por el contrario controlamos nuestros pensamientos para poder tener acciones, que favorezcan nuestras metas y no por simples reacciones instintivas.

Las personas podemos y hemos de saber elegir, qué hacer, para sentirnos mejor ante las circunstancias que nos presente la vida, en cierta medida, planificando y obteniendo logros con lo que conseguiremos un vivir más satisfactorio y con resultados más adecuados. ¿Sabemos ver lo positivo o necesitamos de un coach que nos facilite esa opción más conveniente?

Convertir en hábitos, comportamientos saludables y más efectivos, contribuye a lograr objetivos, a prevenir problemas y a dar soluciones a los tropiezos que se nos presenten en la vida.

La acción va precedida de un pensamiento, por tanto se podrá tener mejores acciones si los pensamientos que las generan son positivos, de esta manera su efecto, manifestado en resultados, será mucho más favorable, consiguiéndose con ello mayor satisfacción.

Conviene organizar la vida, al tiempo que se controlan las emociones, los pensamientos y las actitudes.

Es el comportamiento positivo y no simplemente el pensamiento positivo quien nos ayudara a tener una mejor vida, y normalmente los comportamientos positivos nacen de pensamientos positivos.

El pensamiento positivo ha de ir acompañado de la acción para poder alcanzar objetivos, aunque también es necesario tener las capacidades adecuadas para realizar esas acciones, pues si no es así el pensamiento positivo solo se quedará en mera idea, sin aportar resultados.

Con pensamiento positivo se dispone de más fuerzas, si se piensa que habrá un futuro mejor, de alguna forma se facilita el camino del logro, estándose motivado para la acción.

El pensamiento positivo genera muchas más oportunidades al establecerse la creencia de logro, aportando más ganas de hacer cosas, mientras que el pensamiento negativo resulta ser un freno interior que impide avanzar en las cosas, paralizando para la acción.

Es preferible, por la efectividad que produce, pensar en positivo, creer en sí mismo, tener metas y pensar que se pueden conseguir las cosas que se proponga, lo que ayuda a que se hagan más cosas y se consigan metas mayores, siempre desde posiciones realistas y no como algo evasivo.

En tiempos de problemas y crisis hay que decidir qué hacer y no solo se puede, estar moviendo emociones, puesto que el optimismo sin planes rigurosos y esfuerzo no sirve de mucho, son necesarias las realizaciones acompañadas de todo eso.

Aunque existen situaciones poco adecuadas, en los tiempos que corren, y gran parte de la solución está en un cambio profundo de la educación, hay que actuar y hacer lo que se puede mientras se puede, desde una actitud positiva y realista.

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