Espiritualidad Personal y Cambios

La espiritualidad se sitúa en el nivel más alto, de la jerarquía de los niveles neurológicos de la estructura del cerebro humano, del lenguaje y de los sistemas perceptivos de las personas, tratando de dar respuesta a las preguntas: ¿Para qué estoy aquí? ¿Cuál es la visión de mi vida? Y ¿Cuáles son los sueños que pretendo hacer realidad?

Espiritualidad, espacio donde se contempla e integra todoMediante la espiritualidad se trata de establecer una relación de la persona con aquello que trasciende lo más íntimo de su identidad. Relación con el cosmos, con el planeta y con los demás seres que lo habitan, tanto con las personas, los animales, como con las plantas, es decir, una relación con la naturaleza en todas sus diversas manifestaciones, incluso con el microcosmos.

Aunque cada persona esté influida por sus valores y creencias personales, y determinada por sus modelos mentales y paradigmas, puede trabajar algo superior, como es su espiritualidad y lograr algunas cosas que en algún momento de su vida le ha podido parecer imposible.

Espiritualidad es la función holográfica del cerebro, donde el sistema nervioso opera como un todo. Estudios recientes demuestran que en este nivel las neuronas vibran en bloque, a frecuencias de 40 ciclos por segundo (Hz).

La espiritualidad es una fuente de inspiración inagotable, es vivir de forma personal e íntima el encuentro con nuestro ser, con el ser de los demás y con ese posible ser supremo.

Una mejora en la vida espiritual puede generar la energía y la inspiración necesaria para alcanzar cambios coherentes y profundos en la vida personal, de cualquier individuo.

Al resultar lo espiritual como una gran fuente de energía positiva, es fuente poderosísima de cambios personal, significativos y en profundidad, así como de motivación, para las personas.

La verdadera espiritualidad trata y se desarrolla en la libertad, la seguridad y supone vivir desde el amor, superando los posibles miedos, lo que contribuye a que se sea más de lo que jamás se había soñado.

El hombre busca su sentido, siente la necesidad de ser aquello que puede llegar a ser para alcanzar la felicidad, y en esa búsqueda de plenitud la espiritualidad ocupa una importante posición.

En coaching trabajar la espiritualidad supone despertar y desaprender para entrar en una nueva visión del todo, permitiendo abrir los ojos hacia una nueva conciencia, lo que permite el acceso a lo nuevo e inmenso, y con lo cual se da respuestas al “para quién” y al “para qué”.

Trabajando lo espiritual desde el coaching, la persona crece y evoluciona en su nivel de visión y de su propósito, desarrollando una mayor conciencia de su vocación y de sus recursos inconscientes, así como de los sistemas mayores a los que pertenece.

En el nivel espiritual se producen cambios profundos, teniéndose acceso a algo nuevo, único y transformador, que permite abandonar las situaciones, no adecuadas, en que se haya estado confinado.

En coaching, cuando se trabaja la espiritualidad de la persona, a través de preguntas poderosas, ayuda a descubrir y mantener la mirada hacia vivencias de experiencias significativas, cargadas de sentido y de poder transformador, viviendo un proceso de cambio y de mejora continua que abre, a la persona, a poderse encontrar consigo misma, con las demás personas y con los transcendental.

Los seres humanos formamos parte de la totalidad que llamamos Universo, una parte espacial y temporalmente limitada. Sin embargo, en una especie de ilusión óptica de la conciencia, nos experimentamos a nosotros mismos, a nuestros pensamientos y a nuestros sentimientos como algo separado del resto.
Albert Einstein.

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