Educador

Algunas definiciones de que es un educador, así como características que se han de poseer para ejercer como tal.

Tendremos un mejor y más efectivo entendimiento del mundo con un EducadorEl educador es una persona que ejerce la acción de educar, algo que suele recaer en los maestros de escuelas y universidades. Aunque el maestro es un educador, no necesariamente un educador es un maestro.

La educación se apoya en cuatro pilares: aprender a conocer, hacer, ser, vivir y convivir.

El buen educador surge de manera natural, es un referente luminoso (una luz guía), contribuyendo al proceso de construcción personal del educando y enriquece la calidad de vida de sus alumnos, en relación a su entorno próximo. También puede ayudar a vislumbrar el viaje hacia la felicidad.

El educador al tiempo que contribuye en la formación de sus educandos, aprende de ellos.

Las personas solemos necesitar referentes que nos indiquen el camino y también nos ayuden en el proceso de construcción personal.

El educador es la persona que de forma natural sirve de guía y de ayuda desinteresada, para el desafío de vida de otras personas. Ha de ser, como un referente, para alguien que lo ve como una luz resplandeciente, ayudándole a entender su camino entre las tinieblas de la vida.

Todos, en cierta medida, nos podemos considerar educadores, puesto que con nuestras posiciones, conductas y relaciones estamos incidiendo en la educación de las personas que tenemos cerca, especialmente cuando de personas jóvenes y moldeables, se trata.

Para que una persona sea buen educador ha de querer serlo por encima de cualquier otra aspiración, tener vocación para ello, así como actuar en consecuencia responsable, siendo necesario mostrar ejemplo, transmitir valores, tener entusiasmo para ello, y actuar con espíritu de ayuda, hacia los demás.

El educador deberá acreditar, ante la autoridad competente, ciertas aptitudes y actitudes que le acrediten como un profesional, siendo respetado por sus compañeros, estimado por sus alumnos, que pueda contar con legitimidad social y profesionalmente, para poder realizar la compleja tarea de facilitar el conocimiento, promover experiencias, moldear actitudes y forjar voluntades.

La vocación y el entusiasmo, en el educador, son requisitos necesarios para poder potenciar las intencionalidades educativas propuestas, y así promover un cierto impacto emocional que pueda movilizar y motivar a los alumnos, reforzando el proceso pedagógico.

El educador ha de tener en cuenta estos objetivos básicos, en su formación, talante y dedicación:

  • Conocer bien su materia, comprenderla y aplicarla.
  • Disponer de vivencias personal, viajes y formación personal suficiente para transmitir a los alumnos valores, experiencias e interés por la vida.
  • Tener habilidades personales específicas de su especialidad, que le capaciten singularmente y que le permitan ejercitar, con variedad de recursos, la compleja tarea de ayudar a sus alumnos de manera personalizada en su materia.
  • Poseer habilidades de comunicación para escuchar eficazmente, así como transmitir mensajes eficientes, que contribuyan a mejorar el entorno educativo, y optimizar el proceso pedagógico.
  • Desplegar una ética que siempre anteponga el interés de los alumnos a los intereses propios.
  • Ha de saber ayudar a los educandos en su proceso de construcción personal.
  • Respetar la verdad y ser meticuloso con las normas de la justicia.

La actitud de los alumnos, de estar dispuesto a aprender constantemente, es un claro indicador del buen hacer de un educador responsable, que respeta y estima a sus educandos y los considera fundamentales en su proceso de mejora y capacitación profesional.

El hecho diferencial del buen educador, no es que haga bien su trabajo, sino que se sienta feliz de hacerlo.

La acción pedagógica de un educador, no es solo la práctica docente sino una expresión de su personalidad, con la cual ha de enseñar a los alumnos a humanizar su querer.

El educador ha de ser el ente que conciba y active el valor funcional del aprendizaje de la cultura, para la vida cotidiana del alumno.

En conclusión, que el educador ha de conocer a sus alumnos, sabiendo escucharles y pudiendo motivarles, teniendo siempre en cuenta sus necesidades e intereses, con el fin de promover su autonomía personal y su capacidad de autosuperación, aceptando sus límites y capacidades.

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