Conductas

Comentamos sobre las conductas como comportamientos o acciones que realizan las personas, como reacciones a los estímulos que reciben y de los vínculos que establecen con su entorno.

Las conductasLa conducta es entendida a partir de los comportamientos, de un sujeto que puede observarse, en el que entra en juego actividades del cuerpo y de la mente, y en especial lo que realiza para interactuar con otras personas. Siendo la conducta la forma que tiene de reaccionar cuando ocurre alguna alteración en su medio ambiente, o dentro de su organismo, que le afecta.

Podemos decir que existen tres tipos principales de conducta: la agresiva, la pasiva y la asertiva, aunque el objetivo de toda persona ha de ser el tener una conducta asertiva, con la cual se pueda desarrollar plenamente sin hacer mal.

Las personas que tienen una conducta agresiva se caracterizan por tratar de satisfacer sus necesidades, disfrutan del sentimiento de poder y les gusta tener la razón, disponiendo de la capacidad de humillar a los demás y también suelen ser individuos enérgicos.

Quienes poseen una conducta pasiva se caracterizan por ser personas tímidas, que no cuentan con mucha energía para hacer las cosas, ocultan sus sentimientos, tienen sensación de inseguridad e inferioridad, no saben aceptar cumplidos, y con frecuencia, los demás, se aprovechan de ellas con facilidad.

La gente que posee una conducta asertiva se les identifica como personas que cumplen sus promesas, reconocen tanto sus defectos como sus virtudes, se sienten bien consigo mismas y hacen sentir también bien a los demás. Se expresan respetando al resto y les resulta más fácil el conseguir sus metas.

Normalmente, la conducta incluye elementos propios de la genética, la cultura, la sociedad, la psicología y hasta la economía, de las personas, aunque se pueden adaptar y adecuar con coaching.

Decimos que una persona tiene una conducta formal cuando respeta aquellas reglas que, en una comunidad, son consideradas como aceptables o valiosas, al tiempo que se desarrolla con normalidad.

A través de tomar consciencia y ser inteligentes, los humanos no actuamos por meros instintos, aunque ello también supone no disponer de la capacidad de supervivencia que proporcionan los instintos, algo no tan necesario hoy en día.

La inteligencia es una capacidad que necesita ser desarrollada y programada correctamente a través de la educación familiar, escolar y social, para evitar cometer errores por ignorancia, por temor, etc. En este sentido una programación inadecuada da origen a conductas erróneas, las cuales causan consecuencias negativas, en el normal vivir de la persona.

Normalmente las personas bien educadas tienen buenas programaciones y saben actuar correctamente, aunque también, hace falta que cuenten con los suficientes grados de autonomía personal que les puede aportar el coaching.

Con estados de ánimos positivos, las personas tienen significativamente, más probabilidades de tener conductas más prosociales.

En conclusión que, las personas hemos de adaptarnos a los nuevos entornos, a un mundo en que los acontecimientos van cambiado, resultando más adecuado el ir realizando algunos cambios de conducta, viviendo con los cambios que ello conlleva, durante un tiempo, hasta que nos acostumbremos a ellos. Después podremos intentar otros cambios más, hasta que lleguemos ha encontrarnos viviendo en un mundo totalmente diferente, lo que nos será más fácil con sesiones de coaching.

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