Conductas o Comportamientos

Las conductas o comportamiento son las acciones y actuaciones que realizamos, permitiéndonos estar de una forma u otra, en un lugar u otro. Se obtienen haciéndose las siguientes preguntas: ¿Qué? ¿Cuáles son las cosas que hacemos? Y ¿Cuáles son nuestras actuaciones? Representan nuestras realizaciones e interacciones con el entorno en que vivimos.

Conducta y comportamiento ante las circunstanciasEl comportamiento es la expresión de la personalidad, existiendo para ello una implicación del sujeto, y aunque la conducta indique algo externo y guiado, otorgándole un papel más pasivo a las persona, que no siempre manifiesta los patrones de conducta del individuo, ambos términos se usan indistintamente sin representar diferencias substanciales, al usar uno u otro.

Las conductas o comportamientos comprenden el conjunto de fenómenos que son observables o factibles de ser detectados, pudiendo ser descritos y explicados en función de los fenómenos mismos, y están compuestos por las actividades que hacemos, es decir, en lo que nos ocupamos, lo que hacemos y decimos, incluyendo actividades internas y externas, motoras o de movimiento y emocionales.

Comportamientos o conductas representan las acciones específicas, algunas promovidas por el ambiente, como los reflejos, y hábitos o instintos, que se manifiestan en acciones y reacciones del individuo. Contiene tanto el fenómeno de la acción como el factor psíquico de la persona.

Las actuaciones de las personas se observan mediante manifestaciones corporales, en el lugar donde estas se desarrollan. Aunque también se entiende como comportamientos o conductas a todo aquello, que el individuo hace o dice independientemente de si es o no observable, incluyendo su actividad biológica y la interrelación dinámica con el medio donde se realiza.

La conducta es una expresión de actividad, por las necesidades, motivaciones, valores, ideas e intereses del sujeto, en su relación con el objeto y en el proceso comunicativo que le relaciona con otros que le rodean.

La actuación humana está determinada tanto por lo presente como por lo ausente de un momento dado, por lo próximo que rodea a la persona, como por acontecimientos que ocurren alejados a ella, tanto en el momento presente, como en el pasado y el futuro.

La conducta se desarrolla dentro de una sucesión de actos en los que la persona se ve implicada, interviniendo conjuntamente sus experiencias del medio social donde se integra, aunque no haya sido partícipe de ellas, porque las ha podido adquirir a través del aprendizaje.

Todo acto de conocimiento constituye, al mismo tiempo, un acto en virtud del cual se accionan nuevas determinantes de la conducta. Por tanto los objetos del conocimiento aflorarán impulsores de la conducta.

Hablamos de conductas inconscientes, basadas en las condiciones de existencia biológicas de la persona, que se forman en el proceso de adaptación del individuo a su medio, y de conductas conscientes, basadas en las formas de existencia histórica, que se han creado en los procesos de actividades, que a su vez modifican el medio en el que la persona se ha desarrollado.

Desde los actos más instintivos hasta la autorregulación comportamental podemos diferenciar:

  • Conducta impulsiva materializada en acciones innatas y sencillas de defensa, casi de reacciones a los instintos.
  • Conducta investigativa representada por actividades de acumulación de información de las propiedades del mundo externo.
  • Conducta práctica, está relacionada con la asimilación de los métodos humanos de utilización de los objetos y su significación en la sociedad.
  • Conducta comunicativa efectuada mediante la comunicación del ser con su medio, realizándose un intercambio de información.
  • Conducta verbal formalizada mediante el lenguaje, observándose la creación de premisas para la distinción de la significación de los objetos.

El comportamiento está afectado por elementos profundamente inconsciente, influenciados por el entorno de la propia personalidad, los cuales actúan como potentes mediadores en el desarrollo de la expresión de la personalidad, dando una dimensión interactiva o adaptativa, que contiene y hace palpables las emociones, actitudes, creencias y valores, en la relación del sujeto con su entorno.

Una conducta puede desencadenar otros comportamientos, sensaciones y la necesidad de valorar, porque en el transcurso de la actividad y de la interacción con el entorno, el sujeto conoce las particularidades de este, imprimiéndoles un sentido personal que le permitirá convertirse posteriormente en una persona diferenciada, en el grupo social donde habita.

La estructura de la conducta queda contextualizada por las prácticas que realiza activamente la persona, junto con las normas que regulan las acciones y la cultura de la sociedad en que vive, lo que canaliza sus realizaciones espontáneas.

La conducta, como expresión de la personalidad contiene intereses, actitudes, valores y sentidos, que se encuentran en la manifestación comportamental.

El comportamiento o conducta está determinada por la motivación y la necesidad de la persona. Un comportamiento puede sentar sus bases en motivos diferentes, mientras que motivaciones similares pueden dar lugar a conductas distintas.

Las manifestaciones de comportamientos, incluidas las de los estados corporales, pueden inhibir o propiciar comportamientos posteriores. También hay conductas que pueden anticiparse.

Los comportamientos se encuentran mediatizados por el medio en el cual se vive. Cada sociedad establece determinadas pautas conductuales de las que generalmente, la persona se apropia.

Aun cuando los factores sociales ejerzan una gran influencia sobre la conducta de las personas, ésta surge y se desarrolla en la actividad psíquica del sujeto, convirtiéndose posteriormente en un reflejo de la misma, aunque el factor social actúa sobre la misma de forma mediática, interponiéndose entre la causa y el efecto obtenido.

Entre el contexto donde se recibe el estímulo y el comportamiento, que surge como la respuesta al estímulo, existe una relación de causalidad.

En muchas de nuestras acciones existe una relación de bucle en la que, normalmente, nos comportamos de forma parecida. Ante causas similares tenemos acciones parecidas, lo que está relacionado con los hábitos. Frente a estímulos similares obtenemos respuestas análogas. Aunque la conducta puede ser guiada tanto por los fenómenos psíquicos, como por la influencia que ejerce el medio social sobre la persona.

En ocasiones la conducta del hombre se caracteriza por, su capacidad de abstraerse de una situación concreta y dada, anticipándose a las consecuencias futuras que pueden surgir en relación con esa situación.

Si buscamos la excelencia, debemos tomar conciencia que existen niveles superiores que nos harán mejorar nuestras acciones controladas, aminorando las reacciones, contado para ello, con todas las posibilidades que nos ofrecen nuestros infinitos recursos, en sus diversas combinaciones.

Conviene analizar lo que se hace a diario y lo que se deja de hacer, y por supuesto, qué cosas se hacen que atenten contra nosotros mismos y cuáles son las cosas que realmente nos son efectivas para conseguir nuestras metas y objetivos.

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