Como nos afectan Creencias y Valores

Creencias y ValoresLas creencias son una fuerza muy poderosa para nuestros comportamientos, si se cree que se puede hacer algo, se hará, y si cree que es imposible hacerlo, ningún esfuerzo por grande que sea, conseguirá convencer de que se puede realizar. Mientras que los valores son principios que indican lo que es importante y valioso para una persona, impulsando su conducta a la actividad o la pasividad, motivando o deteniendo el hacer o el pensar en algo.

Apreciamos el mundo exterior y lo que nos cuentan a través de nuestros propios filtros, tanto los determinados por nuestra biología, como los que hemos adquiridos a lo largo de nuestra vida.

Los valores y creencias no solo influyen en cómo se actúa, sino también en la forma como se percibe el mundo, determinando las percepciones sobre el mismo, así como los comportamientos.

La realidad que nuestro sistema neurológico nos transmite está filtrada a través de nuestras experiencias, según nuestros valores y creencias, apoyando así lo que ya creemos que es verdad. Extraemos de la realidad las informaciones que confirman nuestras creencias.

Las capacidades y las habilidades, que nos permiten o impiden las acciones que llevamos a cabo, a través de nuestros comportamientos, tienen un aspecto conceptual y operativo. Siendo los elementos conceptuales las ideas que sirven como base teórica a la realización, mientras que los elementos operativos están relacionados con la implementación de las ideas.

Las creencias están en un nivel superior a las habilidades y capacidades, influyendo directamente sobre ellas, en mayor medida que los valores.

Cuando una persona quiere cambiar o mejorar una conducta es necesario que descubra las creencias asociadas a dicha conducta, para trabajar sobre ellas.

Las creencias, que una persona tiene sobre sí misma y sobre lo que le es posible, tienen un gran efecto sobre su eficacia cotidiana. Son muchas las creencias limitantes que se suele tener, al igual que se poseen otras que son recursos para realizar cosas.

Las creencias operan en un nivel diferente al de las realidades ambientales y conductuales y no cambian con los mismos procesos que cambian las conductas y los ambientes. Casi ninguna evidencia ambiental o conductual cambiará las creencias, estas no están basadas en la realidad. Una persona en vez de tener información actual y real, en muchas ocasiones, tiene creencias.

Es importante entender que las creencias no tienen por qué adaptarse a las realidades presente, aunque su finalidad es aportar una motivación, a fin de que el desempeño se realice, para lograr así lo que se desea.

Los valores son los criterios que se tienen para determinar si algo vale o es valioso, es lo que atrae, y son como un imán para la conducta de la persona. A diferencia de las creencias, están organizados jerárquicamente, lo que en ocasiones lleva a conflictos, aunque también se puede disponer de varias jerarquías en diferentes contextos.

Tanto las creencias como los valores están situados en el mismo nivel, formando una unidad que determina conductas y el hacer de las personas, en sus múltiples facetas, es por ello, que son vitales en el desarrollo de cualquier plan de cambio, en la persona.

Los valores por sí solos determinan la conducta, y cambiándolos o reubicándolos en jerarquías diferentes pueden contribuir a que se produzcan poderosos cambios.

Un cambio en el nivel de creencias y valores suele ser muy profundo e implica cambios en los niveles inferiores, en capacidades, conductas y o entorno.

Cuando una persona, desea ser más de lo que ya es, ha de tener muy en cuenta sus valores, puesto que mucho de su potencial tiene su raíz en ellos, lo cual se encuentra en el nivel neurológico de las creencias y en sus criterios, constituyendo una base muy fuerte de la personalidad. Son muchos los conflictos que tienen su raíz en ellos.

Se puede pensar que se tienen ciertos valores y creencias, y en realidad tenerse otros, aunque lo que se hace es el reflejo de los valores y creencias que se tienen, lo que permite que se aclaren los mismos.

Los valores son más bien conceptos como: amor, valentía, respeto, familia, orden, limpieza…, mientras que las creencias son afirmaciones, muchas de ellas acompañadas de generalizaciones o “deberías”, como: las mujeres son más sentimentalistas que los hombres, el disponer de mucho dinero no es bueno, la casa debe limpiarse todos los días,….

Tanto las creencias como los valores conducen nuestras actitudes, poseyendo un componente emocional, y ambos trascienden el entendimiento intelectual.

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