Coaching, ayuda para Aprender

Un aprender desde la apertura de ser capaz de ver y observar nuevas cosas. Aprender superando barreras que nos autoimponemos por creencias, costumbres, hábitos, conductas…

Aprendizaje con coaching muchas opcionesAunque el objetivo final que se pretende alcanzar con el aprendizaje es el saber realizar o mejorar acciones, con frecuencia el aprendizaje y la realización de actividades se suelen ver como independientes, sin llegarse a las acciones, permaneciendo en la simple transferencia de información y conocimiento.

Ante las nuevas situaciones que se plantean en la sociedad, las personas necesitan convertirse en aprendices permanentes, algo que depende en gran parte de la voluntad de aprender de cada quien.

Se necesitan experiencias transformadoras en las que se ha de producir un cambio, en el punto de vista del aprendiz sobre sí mismo, que puedan llegar a producirle una transformación personal, para lo que resulta efectivo el coaching.

Conviene adecuar las actividades formativas, en claves de una educación basada en competencias, usando metodologías activas que impliquen una mayor participación de los aprendices, siendo necesario motivar, implicar, involucrar e ilusionar tanto a los responsables académicos como a los profesores y a los estudiantes, exigiéndose también esfuerzo, perseverancia, implicación y compromiso de todas las partes.

El coaching facilita la remodelación y la restructuración de las creencias subyacentes en la persona, para que esta sea capaz de hacer cosas diferentes, dándose un aprendizaje que supone incrementar la capacidad de visualizar problemas de otra forma, de manera que, por ejemplo, no sólo mejore sus técnicas, sino que también considere posible alternativas.

Un proceso de coaching implica cambio, aprendizaje y acción, por ello su campo está en la acción, relacionado con las cuestiones prácticas y de la vida real, llegando a posibilitar el aprendizaje transformacional.

El aprendizaje, en las sesiones de coaching, supone incrementar o disponer de nuevas capacidades para aumentar el nivel de acción efectiva, puesto que realmente se aprende cuando se pueden practicar nuevas acciones o se hacen más efectivas las que se vienen realizando, logrando con ello resultados que antes estaban fuera de posibilidades. Aquí se da un aprendizaje que va más allá de transmitir información y conocimiento, vinculándose el aprendizaje con acción y esta acción, en si, es un aprender a actuar.

El entrenamiento resuelve esa posible tensión entre aprendizaje y realización, haciéndolas parte integrante de la misma cosa.

Con coaching las personas pueden aprender, al mismo tiempo que realizan actividades, y “hacen mientras aprenden”, consiguiendo realizaciones mucho más eficaces y agradables en el aprendizaje, sin estar dependiendo de los acontecimientos.

El coaching sigue procesos sistemáticos que facilitan el aprendizaje y promueve cambios cognitivos, emocionales y conductuales que a su vez expanden la capacidad de acción, en función de conseguir las metas propuestas, centrándose más en “ayudar a aprender”, que es un proceso diferente a meramente enseñar.

El entrenamiento cuidadosamente planificado suele mover a la gente, de la incompetencia inconsciente a la competencia consciente, y también de competencia inconsciente a la competencia consciente, para con ello poder hacer frente a cualquier mal hábito.

El coaching facilita el proceso de aprendizaje participativo, ayudando a desbloquear el potencial de las personas, mejorando así su rendimiento.

Con coaching se facilita a las personas que exploren temas en profundidad, encontrando, posiblemente las motivaciones necesarias para cambiar comportamientos y con ello su rendimiento, al tiempo que ayuda a aprender a cuestionarse modelos mentales, pudiendo incrementar la capacidad de aprendizaje en equipo, aumentar capacidades creativas y aportar las herramientas necesarias, para iniciar y aplicar programas que van más allá del habitual statu quo.

El coaching facilita aprendizajes que estimulan o promueven en la persona la apertura de su mente, para poder llegar a reconocer que lo que sabe y lo que piensa, no es lo único que existe. Lo que se aprende moldea la mente y esta influye en el aprendizaje.

Se ha de tener en cuenta que cada uno de nosotros procesamos, comprendemos y recordamos de formas distintas y por tanto nuestra manera de aprender diferirá según nuestras propias características.

En coaching cuando se crea el contexto adecuado, la conversación es inteligente, creativa, profunda y provechosa, de ella surge el aprendizaje.

En definitiva, si el que ayuda a aprender es capaz de comprender la mente de sus aprendices y estimular su enorme potencial, nacerá la toma de conciencia y el aumento de la creatividad, de lo cual surgirá las acciones más adecuadas, con lo que cambiará el “hacer para ser” por el ser para hacer.

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