Bondad de la Indiferencia

Ante lo que nada se puede hacer IndiferenciaEse estado de aparente neutralidad, que está entre el amor y el odio, entre el interés y el rechazo, entre el importar y despreciar… que en principio parece algo pasivo, encierra en sí un importante estado, a tener en cuenta, siendo opción de cada persona estar en él cuando sea necesario o adecuado.

Normalmente el amor supone buenos sentimientos por una persona, mientras que el odio es todo lo contrarios, no buenos sentimientos. Mientras que la indiferencia se sitúa en medio de los dos o en tierra de nadie, escenario que cuesta aceptar por los humanos que se suelen situar o bien en el amor o bien en el odio.

La indiferencia supone no sentir inclinación ni rechazo hacia alguien o algo, por lo que resulta ser un estado cruel para los seres que se encuentran con tal escenario, aunque frecuentemente creemos que el mostrar odio es la situación más adecuada a exponer a quien nos ha causado algún daño, como si con ello estuviésemos transmitiendo parte de ese mal que sentimos, cosa poco cierta.

¿Por qué será que ese estado de aparente pasividad tiene tan fuerte potencial en lo humano? ¿Será que no estamos educado para ello, sino más bien para cumplir las modalidades sociales de vivir en el amor o en odio? ¿Será que necesitamos estar en estado de constante interacciones haciendo uso de nuestras energías y no en estados de pasividad?

Posiblemente no convenga ir por la vida mostrándose indiferente ante los acontecimientos ni ante las personas, pues posiblemente ello acarre aislamientos sociales, aunque ¿resulta efectivo mostrar o sentir estados de amor u odio, interés o rechazo, de importar o de desprecio… ante lo que nada se puede hacer, e incluso ante situaciones que solo nos consumen energía al mostrarnos en esos estados?

Sentir amor por lo imposible ¿qué nos puede reportar? Aparte de, posiblemente, desequilíbranos y llevarnos a derroches de energía, que probablemente necesitemos para otras acciones necesarias en nuestra vida, ¿no sería más adecuado ante una situación así estar en un estado de indiferencia?, ante algo que no podemos alcanzar.

En sesiones de coaching podremos tomar consciencia de nuestras situaciones presentes, para desde ahí poder dirigirnos hacia estados que nos sean más adecuados y así tener un mejor buen vivir.

Estar en la vida cargados de odio por lo que nos pudieron hacer y que ya no podemos solución ni reparar, nos hace estar en situaciones poco adecuadas para tener una vida feliz, al tiempo que nos hace estar malgastando unas inmensas energías que posiblemente necesitemos para acciones encaminadas a conseguir nuestros objetivos.

¿Ante situaciones como esas no sería más adecuado estar en una posición de indiferencia, ante esas personas o circunstancias? Poco podremos hacer en ese estado de rechazo, odio, desprecio… que no sea sentirnos mal por ese estado poco adecuado para nuestra felicidad. Si al menos no podemos no derrochemos.

Conviene no malgastar la vida odiando, despreciando, rechazando… ya que posiblemente eso hará perder energía al tiempo que pone en un estado amargado, por ello resulta más adecuado permanecer fiel a uno mismo, estando en estados de indiferencia, lo que permitirá enfocar toda la energía hacia un mundo más positivo, que dará paso al logro de objetivos, al tiempo que se es más feliz.

La indiferencia es un estado difícil de asumir y asimilar, dado su falta energética, tanto positiva como negativa. Son muchas las ocasiones que resulta adecuado mostrarse con indiferencia, incluso ante insultos y halagos, puesto que el que hoy halaga, posiblemente mañana pueda insultar y quien hoy insulta probablemente mañana pueda halagar. Resulta poco conveniente parecerse a una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Conviene permanece fiel a uno mismo, más allá de los diferentes tonos que nos podamos encontrar en el mundo, en cada momento y cada circunstancia.

– Ante situaciones que producen odio, soluciones, a lo que se le puede dar soluciones, y para lo que no indiferencia.
– Ante circunstancias que están en proceso de generar rencor, soluciones y para lo que no indiferencia.
– Ante posibles resentimientos después de haber dado soluciones a las circunstancias que lo originaron, indiferencia.
– Ante la tirria que puede quedar tras haber pasado por circunstancias poco adecuadas, indiferencia.
– Y ante situación de rechazo, desprecio y similares, poco adecuadas, que permanezcan después de tratar de dar soluciones a circunstancias de problemas, indiferencia, que no
apatía, desidia ni falta de interés por la vida.

Los no buenos sentimientos emergen aunque se contradigan con nuestros principios éticos y nuestra conducta, por ello ante ese instinto que los hace emerger más autocontrol.

La tensión generada entre ideas y acciones descontroladas produce una sensación contradictoria. Resulta clave saber conciliar ambas realidades y cuando se llega a situaciones de fuera de control, queda la indiferencia, para no estar en permanentes reacciones poco adecuadas para una buena vida.

Los malos pensamientos, que no se logran dominar del todo, pueden permanecer en secreto, pudiendo dirigir los posibles actos involuntarios que originan, a construir nuevos hábitos más positivos para uno y su entorno.

Ese potencial que todos llevamos dentro y que si hacemos uso de él podremos tener una mejor vida, podremos despertarlo y activarlo en sesiones de coaching, para algo que nos pueda parecer, tan poco adecuado, como son los estados de indiferencia, poder hacer uso de ellos cuando resulten ser las mejores opciones, contribuyendo a que podamos ser más felices.

No indiferencia para estar en estado de apatía y desidia, aunque si para podernos sentir mejor ante aquellas situaciones y personas por las que nada podremos hacer, e incluso de las cuales hemos recibido algún mal.

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